FERIA DE ABRIL EN JEREZ Alfonso Lara Romero
FERIA DE ABRIL EN JEREZ Y es que Andalucía es una señora de tanta hidalguía que apenas le importa "lo materiá". Ella es la inventora de esta fantasía de comprar y vender y mercar entre risas, fiestas, coplas y alegría juntando a la par negocio y poesía... La feria es un modo de disimular. Un modo elegante de comprar y vender. Se lo oí decir a un tratante: —Hay que ser inglés pa hacer un negocio poniéndole a un socio un parte con veinte palabras medías, que cada palabra cuesta un dinerá. "Compro vagón muelle cinco tonelás. Stop. Urge envío..." ¡Qué cursilería! ......................En Andalucía con veinte palabras no hay ni pa empezá... ¡Que al trato hay que darle su poco de sá!... Lo de menos, quizás, es la venta. Lo de más, es la gracia, el aqué, y el hacer que no vuelvo y volvé, y el darle al negocio su sal y pimienta ......................como debe sé. Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez! ¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja que gasta diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres! ......................Jerez. El cielo bonito ......................se viste de oro y añil. ......................Lo mismo iba Joselito ......................aquella tarde de abril ......................en la Maestranza, en Sevilla. ......................—¿Te acuerdas? — ¡Qué maravilla ......................de tarde de primavera ......................llena de luz y de olor! ......................De allí se fue a Talavera ......................—¿te acuerdas?— y no volvió... ......................Pero volvamos al caso. ......................Móntate a la grupa mía. ......................No hay en toda Andalucía ......................caballo de mejor paso ......................ni de andar más señoril. ......................Vamos a echarle un vistazo, ......................niña, a la feria de abril. ¡Qué filosofía la de aquellos mulos castaños! El lote, bajo la modorra pesada del día, parece hecho en barro. Por delante, al trote, pasa un señorito, cruza un ganadero, dos coches, un auto... Nada les asombra; cada uno busca su pizca de sombra bajo las orejas de su compañero. Y se empieza el trato. Pinta un garabato la vara de "El Coli". Se apoya en el anca. Saca su pañuelo —verde y raya blanca—, lo dobla, lo guarda sacando la punta, tose, escupe, pisa, se para y pregunta: —¿Cuánto das por ella, Currito Duran? —De los setecientos no paso un real: es gacha y rendida sobre el menudillo. —¿Tienes mal la vista? —La tengo cabal. —¿No es buena la jaca? —Para un organillo. —¿Lo dice la envidia? —La formalidá. —¿Estás ya pintón? —Tengo hiperclorhidria. —Pues ve a Lanjarón... Y rueda un lejano sonar de cencerros y un mugir de vacas y un ladrar de perros. Rebuzna un borrico, grita un mayoral, se ha escapado un mulo, corren tres gitanos. La yegua alazana se ha puesto de manos, y ha encallado un "Austin" en un barrizal. Zumba un rebullicio, largo y palabrero. —Mira, tito Jaime. — ¡Parece un inglés! Y en un alazano pasa, caballero, con chaqueta corta, don Pedro Domecq el Marqués. Y hay el viejo negro, cenceño y enjuto, que vende globitos: y el que a dos reales retrato al minuto, y el que ofrece flores y el que vende pitos, y el gitano viejo que olímpicamente, tratando sus burros, charla, llora y miente con el gesto grave de un emperador: ricitos de negra, mirada gatuna, la cara verdosa como la aceituna y los dientes blancos como el alcanfor. .......
FERIA DE ABRIL EN JEREZ Y es que Andalucía es una señora de tanta hidalguía que apenas le importa "lo materiá". Ella es la inventora de esta fantasía de comprar y vender y mercar entre risas, fiestas, coplas y alegría juntando a la par negocio y poesía... La feria es un modo de disimular. Un modo elegante de comprar y vender. Se lo oí decir a un tratante: —Hay que ser inglés pa hacer un negocio poniéndole a un socio un parte con veinte palabras medías, que cada palabra cuesta un dinerá. "Compro vagón muelle cinco tonelás. Stop. Urge envío..." ¡Qué cursilería! ......................En Andalucía con veinte palabras no hay ni pa empezá... ¡Que al trato hay que darle su poco de sá!... Lo de menos, quizás, es la venta. Lo de más, es la gracia, el aqué, y el hacer que no vuelvo y volvé, y el darle al negocio su sal y pimienta ......................como debe sé. Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez! ¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja que gasta diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres! ......................Jerez. El cielo bonito ......................se viste de oro y añil. ......................Lo mismo iba Joselito ......................aquella tarde de abril ......................en la Maestranza, en Sevilla. ......................—¿Te acuerdas? — ¡Qué maravilla ......................de tarde de primavera ......................llena de luz y de olor! ......................De allí se fue a Talavera ......................—¿te acuerdas?— y no volvió... ......................Pero volvamos al caso. ......................Móntate a la grupa mía. ......................No hay en toda Andalucía ......................caballo de mejor paso ......................ni de andar más señoril. ......................Vamos a echarle un vistazo, ......................niña, a la feria de abril. ¡Qué filosofía la de aquellos mulos castaños! El lote, bajo la modorra pesada del día, parece hecho en barro. Por delante, al trote, pasa un señorito, cruza un ganadero, dos coches, un auto... Nada les asombra; cada uno busca su pizca de sombra bajo las orejas de su compañero. Y se empieza el trato. Pinta un garabato la vara de "El Coli". Se apoya en el anca. Saca su pañuelo —verde y raya blanca—, lo dobla, lo guarda sacando la punta, tose, escupe, pisa, se para y pregunta: —¿Cuánto das por ella, Currito Duran? —De los setecientos no paso un real: es gacha y rendida sobre el menudillo. —¿Tienes mal la vista? —La tengo cabal. —¿No es buena la jaca? —Para un organillo. —¿Lo dice la envidia? —La formalidá. —¿Estás ya pintón? —Tengo hiperclorhidria. —Pues ve a Lanjarón... Y rueda un lejano sonar de cencerros y un mugir de vacas y un ladrar de perros. Rebuzna un borrico, grita un mayoral, se ha escapado un mulo, corren tres gitanos. La yegua alazana se ha puesto de manos, y ha encallado un "Austin" en un barrizal. Zumba un rebullicio, largo y palabrero. —Mira, tito Jaime. — ¡Parece un inglés! Y en un alazano pasa, caballero, con chaqueta corta, don Pedro Domecq el Marqués. Y hay el viejo negro, cenceño y enjuto, que vende globitos: y el que a dos reales retrato al minuto, y el que ofrece flores y el que vende pitos, y el gitano viejo que olímpicamente, tratando sus burros, charla, llora y miente con el gesto grave de un emperador: ricitos de negra, mirada gatuna, la cara verdosa como la aceituna y los dientes blancos como el alcanfor. .......